AMOR EN EL METRO

Un lunes más, se encontraba sentada en uno de los asientos dobles del metro pegada a la ventana para ir a la universidad. Todos sabemos que los días de diario y más por la mañana en el metro apenas hay sitio para moverse, pero ella todos los días estaba en el lado derecho del tercer vagón. Tal vez porque solía ir con tiempo y no con la hora pegada como suelen ir los universitarios que siempre les toca ir de pie. Sea por lo que fuese, el sitio parecía suyo.

Subía todas las mañanas en Barbarela con la idea de ”otro día de mierda más”, ”veremos a ver qué hacemos hoy” , ” seguro que me ponen más exámenes” y otras ideas que a muchos se nos han pasado por la cabeza al levantarnos por la mañana y pensar que tenemos que ir a clase. Pero ella se ponía sus cascos, se recogía el pelo hacia un lado y empezaba su camino hacia la universidad.

Ilusa ella, no sabía que ese lunes no iba a ser un lunes cualquiera.metro 2

”Próxima parada: Carranque. Next Stop: Carranque”  El metro indicaba la siguiente parada con esa voz tan peculiar que han puesto en español y en inglés.  Ella claramente no le prestó atención porque sabe que su parada está más lejos y con Pablo Alborán en los oídos obviamente no iba a escuchar nada.

Se abrieron las puertas del  metro y entre las cinco o seis personas que entraron por esa puerta se encontraba un muchacho moreno, alto, con los ojos verdes y una mochila Adidas que a ella le llamó mucho la atención.

Llámalo destino, casualidad, o pura suerte del muchacho, pero el asiento de al lado de ella quedó libre y él claramente, se sentó.  La chica no sabía qué hacer, se había quedado tan cortada al ver lo guapo que era que se sonrojó  y se quitó uno de los cascos. (Supongo que porque tenía la esperanza de que le hablase)

El chico llevaba unos papeles en la mano, que imagino que serían apuntes puesto que a esas horas los estudiantes suelen ir repasando para los exámenes. Debo decir que al muchacho le empezaron a temblar las manos más de la cuenta (y no era por el movimiento del metro) y no era capaz de mantener la mirada en el papel. No paraba de  mirar a su compañera de asiento de reojo.

En ese vagón parecía que  le habían dado lengua de desayuno a todos, porque había un ruido impresionante. Los únicos que no hablaban eran ellos, pero no dejaban de mirarse de reojo y de mirar el móvil y  los apuntes para pasar desapercibido. Pasaron por Portada Alta y Ciudad de la Justicia hasta que por fin se escuchó ”Próxima parada: Universidad. Next Stop: Universidad”.

El viaje había acabado. Se colgaron sus maletas, cruzaron miradas rápidas y se bajaron del vagón. A ella este encuentro le alegró la mañana por completo simplemente por lo guapo que le pareció el chico, pero pensaba que había sido una coincidencia y que ahora le esperaba el verdadero infierno dentro de la facultad.

Pero no, a la vuelta volvieron a coincidir pero esta vez él se puso en el asiento de atrás.

Cada mañana desde entonces coincidían y el día que el chico entraba por otra puerta atravesaba el tren hasta llegar al vagón de ella. Disimulando, haciendo como que busca hueco. Ella se daba cuenta pero pensaba que eran imaginaciones suyas y que sería porque ya se ha acostumbrado a ese vagón, como ella. Pero no.

Tres semanas después de aquel encuentro pasó el vigilante que revisa los tickets del metro.

– Buenos días, ¿me podría enseñar su billete?

-Sí, claro. (Ella empezó a buscar el billete en el bolsillo de la mochila y en la carcasa del  móvil, pero no lo encontraba)

– ¿Algún problema? – Preguntó el vigilante.

– Espere, que no sé dónde he puesto el billete.

En ese momento se acercó ÉL, que estaba pendiente a la conversación y claramente había estado todo el viaje atento a ella.

– Perdona, (señala al suelo bajo el asiento en el que ella está) se te cayó hace dos paradas. ¿Es eso lo que buscas no?

Ella no se lo podía creer. Le estaba hablando. No le había avisado antes de que se le había caído  y ahora le estaba hablando.

– Ah, sí, ¡Muchas gracias!  – Dijo sonrojada y con un nudo en el estómago.

– Gracias señorita – Añadió el vigilante comprobando que todo estaba en orden y se fue.

 

Ambos se quedaron mirándose sabiendo perfectamente qué estaba pasando. Pero una vez más ella sonrió y agachó la cabeza intentando quitarle importancia al asunto.

Pero él, esta vez, sí que intervino.

– De buena te he librado, eh. – Dijo riéndose.

amor metro

Desde entonces todas las mañanas se saludaban y  hablaban por el camino, pero nunca llegaron a decirse nada del otro mundo . Hablaban de la carrera, de los exámenes, de la gente del metro y poco más. Aunque la complicidad que tenían era enorme. Meses después y casi a punto de terminar el curso, cuando ya parece que ella tenía claro que era sólo un conocido del metro y se le quitó de la mente que él se subía en el vagón por ella (porque ella pensaba que era una película que se había montado en su cabeza) le preguntó:

– ¿Nunca te has preguntado por qué siempre me subo en este vagón?

+ Supongo que por lo mismo que yo, casualidad, costumbre… no sé.

– El primer día que lo hice sí que lo fue. Pero el segundo ya no.

+ ¿Ah no? – Ríe.

– No. La segunda vez fue por ti.

+¿ Por mi ?

– Sí. Todavía me acuerdo de ese lunes verte ahí sentada donde estás con tu coleta hacia el lado y el móvil.  Me impactaste tanto que me dije a mi mismo que tenías que ser para mi. Y desde entonces no he dejado de soñar con que este tren no pare nunca y nos lleve a donde sea. Pero que sea juntos. Porque es una alegría saber que te voy a ver cada mañana, pero también es una faena saber que al llegar a la universidad nuestros caminos se van a separar. Por eso cojo este metro y este vagón. Porque así puedo soñar que puedo irme a algún lugar mejor contigo. Aunque sea en un trayecto de diez minutos.

 

Después de esta evidente declaración,  por primera vez el metro se quedó en silencio absoluto y no por las palabras de él. Sino por el beso posterior y la reacción de ella.

Y es que nunca sabemos qué nos puede pasar, porque el amor puede estar el cualquier parte y lo puedes encontrar cuándo, con quién y dónde sea.  Incluso en un metro a las ocho de la mañana y pensando que  en el día no habrá nada que valga la pena.

 


¡¡Hola a todos!!  Espero que este post os haga reflexionar y no rendiros nunca. LOVE IS IN THE AIR.

 

¡¡¡Os quiero y…. BUENAS NOCHES!!!


  • Foto de cabecera del post realizada por @clapizambrana.

Un comentario en “AMOR EN EL METRO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s