First Time

La primera vez que crucé la mirada contigo ni siquiera sabía si me ibas a caer bien, ni mucho menos imaginar todo lo que vendría después. Era la primera vez que conectaba tan rápido con alguien sin esperarlo, aunque bueno, ahora que sí que te conozco, no me sorprende. Eres un misterio que nunca terminé de resolver y ya sabes, que lo mío son las pelis de intriga.

La primera vez que hablamos la recuerdo mecánica, cordial, pero ya empezaste haciéndome reír, tu especialidad. Podríamos haber hablado de mil formas diferentes, pero no. Tenía que ser a tu manera, sin esperarlo, como todo lo que proviene de ti.

A partir de ahí, llegó todo.

Siempre he pensado que las mejores cosas en la vida son las que descubres por primera vez, como fue abrazarte. La sensación de querer quedarme ahí para siempre al principio me asustó, luego me acostumbré a tener ese lugar como refugio. Siempre has sabido abrazarme en el momento exacto.  Pero eso es también típico de ti. Don exacto. En palabras, en actos, en momentos. Quizá por eso nunca has dejado de sorprenderme.

La primera vez que te besé fue increíble, de esas veces que empiezas con miedo a una reacción pero al final lo único que quieres es no dejar de hacerlo. Qué bien sabe tu boca y qué bien me sabe la vida en ella.

Las primeras citas, los primeros planes, el primer te quiero que nunca supe responder.

Vaya locura. Como la primera vez que estuve en tu casa, no fui consciente de qué había pasado hasta que entendí que a ella, junto a ti, serían el sitio donde siempre querría volver. Incluso para simplemente estar tumbados mirando el techo de tu habitación. O de la nuestra, después.

Las primeras  idas de olla que acabaron llevándonos a nuestra casa. El primer día que nos dieron las llaves. El primer día que las perdiste. Como el móvil. ”¿Para qué lo quiero si ya estás tú aquí?” decías. Y qué gracia me hacía.

Todo de ti me acababa resultando gracioso, tenías ese don. Excepto la primera vez que discutimos, ese día no lo repetiría por nada del mundo. Aunque sí la reconciliación, ya sabes.

No sé, he aprendido tanto contigo y de ti… que la primera vez que tuve a nuestra hija en brazos solo pensé: Ojalá sea como su padre.

Tuve suerte, la verdad. Pero ahora no tanta. Ahora ya no estás y es la primera vez que me siento tan sola, la primera vez que están las sábanas tan frías y la única vez que no quiero ni una sola primera vez más.

No sin ti.

Te quiero como el primer día,

para siempre,

  allá donde estés.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s