Llámala.

Para un segundo. Mira atentamente y piensa seriamente en lo que vas a leer a continuación. 

¿Eres consciente de las cosas que perdemos por miedo a fallar, por vergüenza o, lo que es peor, por orgullo?

Tío. Sabes desde hace tiempo que en tu cabeza solo existe ella. Que por más que buscas y pasan los días no logras que tu cabeza no deje de llevarte a esa imagen de su maldita sonrisa.  Y aún así sigues ahí, sentado, dejando el tiempo correr y a ella escaparse. ¿No te das cuenta? Seguir leyendo